Lo que pretendo con este blog es intentar revolver un poco la conciencia de cada uno, porque todos los días en nuestra vida rutinaria vemos cosas que nos incumben a todos. Quizá esas cosas ni las pensamos ó no tardamos nada en desechar la idea porque sin duda algunos estan mejor sin cuestionarse nada.

Sería bastante útil para todos que colaborarais opinando, así podremos todos en conjunto ampliar nuestra información y además ampliar nuestro conocimiento.


:) Gracie!


jueves, 17 de diciembre de 2009

Nuestros cuerpos. Nuestra elección. Nuestro problema


Desde el momento en que nacemos, nuestras vidas van a asumir un papel fundamental que va a guiar toda tu vida. Actos cómo ir a las compras, recoger la casa, ayudar a tus hijos a hacer los deberes, desvelarte cuando tu recién nacido llora a las tantas de la noche, siguen siendo ÚNICAMENTE preocupación de las mujeres.
No digo que todos los hombres sean así, pero lo que sí digo que son pocos los que se preocupan no sólo de él, sino de ti y de su hija o hijo si tienen. Y menos mal que existen los que inconsciente o conscientemente actúan según su perfecto rol aprendido año tras año, porque sino los que no son como dice la sociedad, pasarían desapercibidos y nos costarías más a las mujeres encontrarlos. Aunque cuantas mujeres prefieren a un “buen” hombre que traiga el dinero a casa y punto. Pero bueno eso ya es otro tema.
El otro domingo pasado, en un bar 12 personas, entre ellos 7 hombres y 3 mujeres y dos niños. La mesa se repartía en dos cachos claramente diferenciados, los hombres y las mujeres con sus hijos. Si uno de ellos se caía, no iba a ser el padre quien fuera a levantarse, seguramente estaría hablando de cosas más importantes (no te digo yo que no). Las mujeres para eso estaban todas en una parte de la mesa donde pudieran ver a su hijo y además rellenas de bártulos, que si chupete, que si babero, que si uno o dos juguetes, por al niño no le apetece jugar con uno, intentarlo con otro.
Si sigue siendo la mujer quien se encarga no sólo de que aparezca el niño o la niña al mundo, de que crezca adecuadamente, que incluso vaya bien vestido o bien peinada. Por qué no es sólo de la mujer el derecho de querer o no tener a SU hijo.

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